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Impacto
El cacao se vende con palabras bonitas. Un número es más difícil. Pregunta por el que importa, y este es el nuestro.
Impacto · La Cooperativa
Le compramos a AJ ASIPASM, en la aldea Jolomijix de Panzós, y a Fundalachua en La Chúa. No llegamos con un precio fijo y una tabla: compramos a través de la asociación, en los términos que ella misma negocia. Ellos manejan su propia casa de fermentación, sus camas de secado y su bodega, llevan sus propios costos de producción, y venden como un solo cuerpo en vez de familia por familia.
Cinco años con la misma cooperativa, al mismo precio fijo, sin importar lo que hiciera el mercado mundial.



Impacto · La Tierra
Las parcelas están dentro de la zona de amortiguamiento de la Reserva de la Biósfera Sierra de las Minas, el bosque nuboso más grande de Centroamérica y el nacimiento de más de sesenta ríos. Es el cinturón que decide si la presión del valle llega al bosque o se detiene aquí. La asociación se formó para devolverle árboles a tierra que había estado en maíz y frijol, y los sistemas agroforestales tienen dieciocho años de edad en promedio.
El cacao bajo sombra rinde tres cuartas partes de lo que da la misma tierra a pleno sol. Ese cuarto es lo que cuesta el bosque, y lo pagamos con el precio: el día que la sombra deje de pagar, es el día que el dosel se cae.
240,537
hectáreas de reserva
60+
ríos protegidos aguas abajo
18 años
edad promedio del sistema



Impacto · El Valor se Queda
Después de la finca, el cacao se tuesta, se refina, se templa y se empaca aquí, en Guatemala. Ese valor, el que casi ningún país de origen retiene, se reinvierte en el mismo lugar donde creció el grano. Cada barra que sale del país ya salió siendo lo que va a ser.
Eso construye algo más grande que una marca: reconocimiento y estabilidad para el cacao guatemalteco como origen serio, no solo como materia prima.
Ver el proceso completo →

Impacto · La Meta
Hoy procesamos en Guatemala para que ese valor no salga del país. La meta es ir un paso más allá: que las mismas cooperativas que siembran y protegen el cacao tengan su propia industria y su propio conocimiento técnico de procesado, y que el valor completo, no solo el precio en finca, se quede en las familias que lo cultivan.
Empezamos pagando el doble. El siguiente paso es que ya no tengan que depender de que alguien más decida pagarlo.


Pagado directo, sin intermediarios · sostenido durante el derrumbe del precio mundial
Pagado directo a 180 familias maya Q’eqchí a través de su propia asociación, AJ ASIPASM, en Alta Verapaz y el Polochic. El valor se queda donde creció el cacao.
maya Q’eqchí, pagadas directo
con la misma cooperativa
protege la Sierra de las Minas