22 de julio de 2026 · 3 min de lectura

Lo mejor era la espuma

Lo mejor era la espuma

Para los mayas y los mexicas, la espuma no era decoración: era la parte más preciada de la bebida. La taza llegaba coronada, o no estaba lista.

Espuma que nace al caer

No había molinillo ni máquina. La bebida se vertía de una vasija a otra, desde lo alto, una y otra vez, hasta que la espuma se sostenía sola. Artistas mayas pintaron el vertido en sus vasos hace más de doce siglos.

¿Y el famoso molinillo?

El molinillo de madera tallada que todos imaginan llegó con los españoles: ningún texto ni imagen de antes de la conquista muestra uno. La herramienta original era más simple: dos vasijas, una mano firme y aire.

Hasta el soldado que vio comer a Moctezuma lo dejó escrito: el cacao llegaba «con su espuma». Bernal Díaz del Castillo, 1519.

Cinco siglos después

Las herramientas cambian; el punto no. Cacao real, fundido en leche espumada, con su corona: el lujo más antiguo de la taza.

Hay coronas que se beben.

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